La importancia de la actividad física en la adolescencia
Actualizado: 23 ago
La adolescencia es una etapa llena de cambios, aprendizajes y nuevas experiencias. Entre las actividades escolares, las tareas, el uso de dispositivos electrónicos y las redes sociales, en ocasiones olvidamos algo fundamental: mantener nuestro cuerpo en movimiento.
Realizar actividad física de manera regular no solamente ayuda a mantenernos saludables, también puede favorecer nuestro bienestar, nuestra concentración y la manera en que enfrentamos las actividades de todos los días.

¿Por qué es importante mantenernos activos?
La actividad física aporta diferentes beneficios durante la adolescencia. Ayuda a fortalecer músculos y huesos, mejorar la condición física y favorecer un crecimiento saludable. Además, mantenerse activo puede contribuir al bienestar emocional y al desarrollo de habilidades cognitivas importantes para el aprendizaje.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años realicen, en promedio, al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa a lo largo de la semana.
No todo tiene que ser practicar un deporte
Cuando hablamos de actividad física no necesariamente significa pertenecer a un equipo deportivo o realizar entrenamientos intensos.
Existen muchas maneras sencillas y divertidas de mantenerse activo:
Caminar.
Andar en bicicleta.
Bailar.
Jugar algún deporte.
Correr.
Participar en actividades recreativas.
Realizar ejercicio.
Participar activamente en las clases de educación física.
Lo importante es encontrar una actividad que disfrutemos y podamos incorporar poco a poco a nuestra rutina.
Menos tiempo sentado, más movimiento
Actualmente pasamos una parte importante del día frente a computadoras, teléfonos celulares, videojuegos y otros dispositivos. Aunque la tecnología forma parte de nuestra vida cotidiana y también es una herramienta para aprender, es importante encontrar un equilibrio.
Hacer pequeñas pausas para caminar, estirarnos o realizar alguna actividad puede ayudarnos a disminuir el tiempo que permanecemos sentados.
La escuela también es un espacio para mantenernos activos
Las clases de educación física, los deportes escolares y las actividades recreativas son oportunidades para convivir con nuestros compañeros mientras desarrollamos hábitos saludables.
Además de los beneficios físicos, estas actividades pueden ayudarnos a fortalecer valores como el trabajo en equipo, la responsabilidad, el respeto, la constancia y la disciplina.
¡Encuentra una actividad que disfrutes!
No todos tenemos los mismos gustos ni habilidades. Algunas personas disfrutan el futbol o el basquetbol, mientras que otras prefieren bailar, caminar, correr o andar en bicicleta.
Lo importante es mantenerse en movimiento y encontrar una actividad que nos haga sentir bien.
Recuerda: pequeños cambios en nuestra rutina pueden ayudarnos a construir hábitos saludables para el futuro.
Fuente consultada
Organización Mundial de la Salud (OMS). Directrices sobre actividad física y hábitos sedentarios.
Organización Mundial de la Salud (OMS). Actividad física.

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